Investigators ask for evidence about the real evolution of the problem of the climatic change

Mon, 23/02/2009

Europa Press

Los investigadores sobre el desarrollo del cambio climático solicitan contar con "datos significativos" que puedan contribuir a ayudar a las agencias humanitarias que trabajan en los países más afectados, dado que el modelo de estudio actual está afectado por "predicciones salvajemente sensacionalistas", tanto por lo alto como por lo bajo, y que distorsionan cualquier tipo de estudio al respecto.

En el centro de esta petición se encuentra un informe publicado por el Centro Internacional Feinstein de la Universidad estadounidense de Tufts, que en un principio, emplea varios modelos para proyectar el más que posible aumento en gasto humanitario durante los próximos 20 años, basándose en la intensidad y la frecuencia de los desastres naturales. Pero ese no es el objetivo real del informe.

Para el director del centro y uno de los investigadores, Peter Walker, el informe quiere decir, a grandes rasgos: "Basta de predicciones salvajes y sensacionalistas, admitamos que el verdadero problema es que hemos sido negligentes en los datos que hemos recopilado, y que nos hemos puesto en una situación donde estamos recibiendo enormes presiones para decir algo significativo sobre nuestras perspectivas de futuro", afirmó en declaraciones recogidas por la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

Con todo, el informe estima que más de 250 millones de personas resultan afectadas, cada año, por los desastres naturales; desde 1992 se han gastado cerca de 2,7 billones de dólares en la respuesta internacional a ciclones, inundaciones y sequías en alimentos cuatro regiones del mundo: el sudeste de Asia, India y los estados vecinos, este de África y Centroamérica, según el informe Feinstein.

Pero para Walker, el futuro es "inherentemente impredecible", y las agencias de ayuda están obligadas a "abandonar sus antiguos y confortables modelos lineales sobre el cambio climático" para convertirse en actores más adaptables, flexibles, y abiertos a recomendaciones".

El informe apunta a que el gasto en reconstrucción podría dispararse un 32 por ciento, teniendo en cuenta los cambios que puedan tener lugar en lo que se refiere a la frecuencia de los desastres. Si estos desastres fueran especialmente intensos, el gasto podría aumentar un desorbitado 1.600 por ciento.

Walker indicó que el primer paso a dar es "definir el problema" con objeto de proyectar ajustadamente los costes humanitarios, ante la ausencia de datos integrales sobre gastos y desastres.

DEFINIR EL PROBLEMA

"La definición que uno escoja depende de para qué vas a emplear los datos", indicó Walker, quien indicó que la definición depende de "si uno quiere calcular el coste del desastre, si quieres determinar el futuro bienestar de los supervivientes, si uno quiere calcular alguna forma de compensación estatal para las víctimas"

Hay que tener cuidado también con la terminología: "coste humanitario puede entenderse como el coste que comporta para la agencia humanitaria, pero también puede dar lugar a malentendidos", según explicó. En este caso, los investigadores han decidido emplear el coste internacional estimado por las agencias humanitarias, pero los investigadores esperan que "se transmita la idea de que es imposible decir nada definitivo sobre el verdadero gasto que supondrá reconstruir las vidas de los afectados por los desastres naturales".

DATOS ECONÓMICOS

El paso siguiente consistirá en examinar las tendencias registradas por los últimos desastres para proyectar el gasto futuro de reconstrucción, pero los investigadores anticipan que la tarea se ve dificultada en gran parte por los obstáculos a la hora de recopilar datos de las principales agencias humanitarias, las que dependen de Naciones Unidas y la Cruz y Media Luna Rojas.

Por ejemplo, el sistema financiero de Naciones Unidas no siempre tiene en cuenta el a veces "considerable gasto de las ONG, que se refleja en una base de datos voluntaria, que suele tener grandes agujeros". En el caso de la Cruz Roja, sus informes se remontan a 1919, pero "nos encontramos con que han cambiado en dos o tres ocasiones la forma en la que clasifican los desastres naturales por lo que es imposible desarrollar un registro histórico que tenga validez".

Una aproximación alternativa consistiría en "la construcción de un modelo de pensamiento sobre la forma en la que trabajan los sistemas humanos y naturales, y que proporcionaría una estimación de eventos futuros".

PREDECIR EL CLIMA

Habiendo hecho esto, el informe estima necesario hallar un modelo a muy largo plazo, porque las predicciones más exactas sólo alcanzan a 20 años y se encuentran distorsionadas por tres aspectos principales. El primero es que dos décadas "es un tiempo muy corto en lo que se refiere a cambios del clima, y muchos científicos se muestran reticentes a efectuar cualquier tipo de predicción para un período tan corto".

En segundo lugar, "las diferencias entre los modelos que anticipan un cambio máximo y lo que anticipan un cambio mínimo son enormes, y no hay forma de saber cuál es la verdadera", según el experto.

"Finalmente, los modelos climáticos predicen eventos extremos, y es necesario saber cómo enfrentarse desde una sequía hasta una hambruna, desde un huracán a un huracán dañino, desde una inundación a viviendas inundadas... hay muchas zonas de incertidumbre".

Walker concluyó que las agencias tienen que "estar más preocupadas con un sistema riguroso y sistemático de recopilación de datos" porque "una vez que los datos mejorados sean puestos a disposición de los investigadores, será necesario realizar nuevos estudios sobre peligros, vulnerabilidad, cambio climático y respuesta humanitaria".