Potable water with clean energy

Sat, 10/01/2009

ABC

La calidad del agua, recurso imprescindible para la vida, está influenciada por causas variadas: sequías, limitaciones tecnológicas, periodos estacionales, vertidos... Las dificultades de tratamiento, vertidos incontrolados o situaciones climatológicas extremas, pueden hacer posible que ciertos contaminantes entren en los abastecimientos de agua. Un grupo de investigadores de la Universidad de Cádiz ha emprendido un proyecto para potabilizar el agua sin recurrir a las fuentes de energía convencionales. Para ello, emplearán energías naturales abundantes en la provincia, como la solar y la eólica. El equipo de científicos, pertenecientes al grupo de investigación de Tecnología del Medio Ambiente y coordinados por el profesor Juan Antonio López, trabajarán en la Estación de Tratamiento de Aguas Potables «El Montañés», localizada en Puerto Real y perteneciente al Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana. «Uno de los aspectos críticos en los procesos de desalación es el consumo de energía que contribuye al incremento de emisiones de CO2 y por extensión, al incremento del cambio climático», señala López. El proyecto, que tendrá una duración de dos años y se denomina «Evaluación del tratamiento de aguas potables mediante energías renovables y nanofiltración», tiene un presupuesto de 500.000 euros financiado por la Agencia Andaluza del Agua, perteneciente a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. El equipo de trabajo se valdrá de dos plantas pilotos de producción de energía solar y eólica «diseñadas para poder trabajar autónomamente con unos recursos que en Andalucía son abundantes». Nanofiltración En las estaciones potabilizadoras convencionales, el agua pasa por un proceso largo dividido en varias unidades de tratamiento con el objetivo de garantizar su idoneidad: coagulación, floculación, sedimentación, filtración, y desinfección. Los investigadores gaditanos quieren saber hasta qué punto se pueden sustituir estas cinco fases por una nueva tecnología: la nanofiltración, con el fin de obtener agua potable de máxima calidad y garantía sanitaria al mínimo coste. Conservar propiedades Esta técnica, la nanofiltración, permitiría obtener un agua de «gran calidad», consiguiendo la eliminación selectiva de ciertas especies, tales como la dureza del agua, el hierro, la materia orgánica natural, los pesticidas, los triahalometanos y sus formadores potenciales, materia orgánica que genera color y sabor indeseables en el agua, microorganismos, etc. Todo ello, sin la eliminación completa de las sales beneficiosas que contiene el agua. Otra aplicación es la eliminación de pesticidas de las aguas subterráneas y superficiales y de metales pesados (plomo, cadmio, talio, etc.) procedentes de vertidos en aguas residuales. Para ello, los científicos de la UCA introducirán en primer lugar el agua que llega a los grifos de las poblaciones de la Bahía de Cádiz en la planta piloto. «En principio, las membranas no deben ensuciarse, porque es agua sin contaminantes. Después, paso a paso, iremos eliminando unidades de tratamiento de la ETAP «El Montañés» para ver hasta dónde funcionan las membranas sin ensuciarse», explica Juan Antonio López. «El hecho de que hagamos esta apuesta por las energías renovables es congruente con la propuesta del Ministerio de Medio Ambiente de no aumentar las emisiones de CO2 por los proyectos de desalación puestos en marcha con el Programa Agua», concluye el coordinador principal de este proyecto. Investigadores de la Universidad de Cádiz estudian la potabilización del agua empleando energía solar y eólica_El proyecto, con tres años de plazo, tiene un presupuesto de 500.000 euros H. FRAILE Los investigadores pretenden lograr un agua de calidad y garantías sanitarias de forma sostenible