«En tres años, el agua del grifo no envidiará a la embotellada; el cambio será espectacular»

Jue, 04/11/2010

La Verdad

Los trihalometanos son compuestos químicos volátiles que se generan durante el proceso de potabilización del agua. La reacción de la materia orgánica sin depurar con el cloro utilizado para desinfectar hacen brotar estos elementos perjudiciales para la salud y el medio ambiente. La UE exige que no se sobrepasen los 100 microgramos por litro. En la Región de Murcia se llega ahora a los 75 (y más en algunos periodos). El objetivo es que no sobrepase los 20 en un plazo de tres años. La única opción es entubar los caudales procedentes de la cabecera del Tajo destinados a los abastecimientos, no a los regadíos.

Es la postura que mantienen la Confederación Hidrográfica del Segura y la Mancomunidad de Canales del Taibilla, que siguen adelante con un proyecto estaba recogido en el PHN que aprobó el Gobierno de Aznar, pero que concita el rechazo cada vez mayor de los municipios y usuarios de la Vega Alta, principalmente Cieza, Abarán y Blanca, gobernados por el PP. Sus representantes salieron ayer defraudados de la reunión celebrada en la sede del organismo de cuenca, alertando del grave daño que se causará al río en el tramo comprendido entre el pantano del Cenajo y Ojós.

Aún no hay una decisión tomada por el Ministerio de Medio Ambiente, pero todo apunta a que este mes dará el visto bueno al proyecto, que ha sufrido importantes modificaciones para adelgazar su presupuesto inicial. De más de 300 millones de euros se pasará a 120, la mitad con financiación europea. La presidenta de la Confederación, Charo Quesada, explica que las autoridades de Sanidad que realizan los análisis del agua «han insistido en que se actúe para bajar los niveles» de trihalometanos. Subraya que la población no se debe alertar por esta circunstancia, ya que los caudales son totalmente aptos para el consumo humano, pero sí manifiestamente mejorables. El Ministerio de Medio Ambiente quiere eliminar los riesgos de contaminación por vertidos incontrolados o accidentales a los cauces, así como «el deterioro progresivo al que se ven sometidos los recursos destinados a los abastecimientos, de los que podrían derivarse efectos nocivos para la salud», dice la Confederación. Las escorrentías de las lluvias torrenciales también adulteran el cauce. La canalización hará que el agua no pase tampoco por el curso natural del río Mundo, donde se carga de sulfatos.

El director de Canales del Taibilla, Andrés Martínez, considera «prioritario para mejorar la calidad» entubar los 110 hectómetros cúbicos que vayan cada año del Tajo. «Va a ser un hito. La mejora será espectacular. La población va a beber agua del grifo como si fuera natural», comenta en referencia a los caudales de procedencia mineral. «Tendrá una calidad que competirá con la del agua embotellada. No tendrá nada que envidiarle», apostilla.

En la actualidad, el nivel de trihalometanos detectado en el agua de los depósitos alcanza una media de 75 microgramos por litro, casi cuatro veces más que la concentración que tienen los recursos del río Taibilla, de mejores cualidades, que no llegan a los 20 microgramos. Apunta que la calidad se multiplicará por cuatro. «Los ciudadanos agradecerán mucho esta mejoría. Hay gran parte de la población que no bebe agua del grifo, y con este proyecto podrá hacerlo».

Andrés Martínez calcula que en tres años podrá apreciarse el cambio, contando con que la Dirección General del Agua dé el visto bueno a los cambios del diseño. Los proyectos de construcción se terminarán a finales de este mes y la adjudicación de las obras puede ser inmediata. Existe una partida presupuestaria para el año que viene. Acuamed cuenta con 130 millones para invertir en la cuenca del Segura, la mayor parte para esta obra.

La presidenta de la Confederación Hidrográfica del Segura, Charo Quesada, explicó ayer a los miembros de la plataforma contra el entubamiento que la obra «tiene una importancia fundamental, pues supondrá una mejora en la calidad del agua para abastecimiento humano». Garantizó que tendrá un impacto mínimo. Quesada estuvo acompañada por los directivos de la Confederación y por el director de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, Andrés Martínez. Indicó que los perjuicios que este proyecto pueda causar sobre el río Segura y su entorno serán «poco significativos», según la declaración de impacto ambiental. Recordó que las futuras canalizaciones sólo llevarán agua para los abastecimientos, y no para los usos agrarios.

Quesada explicó a "La Verdad" que en circunstancias hidrológicas normales se reducirá el caudal en un 15%, y no en el 40% como han criticado otras fuentes. Insistió en que se canalizarán caudales del Tajo y no del Segura. «Nadie quiere expoliar el medio ambiente ni actuar contra el sistema agrario». Añadió que se prevén actuaciones complementarias para mejorar el cauce del Segura y evitar su deterioro. Charo Quesada indicó que los representantes ecologistas que acudieron ayer a la reunión no rechazaron de plano el proyecto.