Los regantes del Segura denuncian que los fallos en la red provocan la pérdida del 15% del agua trasvasada

Vie, 15/09/2006

ABC

El presidente del Sindicato Central de regantes del Acueducto Tajo-Segura, Francisco Amor, destacó ayer que, actualmente, se pierde entre el 14 y el 15 por ciento del agua trasvasada en el recorrido desde la cabecera del Tajo hasta el Levante español, lo que supone entre 60 y 70 hectómetros cúbicos. Por ello, Amor, que se reunió con la vicepresidenta primera del Gobierno, reclamó antes de este encuentro un esfuerzo para evitar estas pérdidas de agua en el transporte.

Según se establece en la Ley del Trasvase Tajo-Segura, los regantes receptores de agua en el Segura están pagando 90 millones de euros a Castilla-La Mancha, 60 millones a Madrid y 40 a Extremadura, si bien Amor criticó que desde los años 70 no se han realizado las obras de abastecimiento a lo largo del trasvase por parte de estas comunidades autónomas. Añadió que, además de los 400 hectómetros cúbicos del trasvase Tajo-Segura, se «necesita agua venga de donde venga, del Ebro, del Duero, del Tajo o del Guadiana, para recuperar las esperanzas de los regantes y la gente joven que está haciendo inversiones muy serias y muy fuertes en tecnología punta para invernaderos». Sin embargo, según informa Europa Press, el presidente de los regantes reconoció que «no hay agua en la cuenca del Tajo y tampoco en la cuenca del Segura», por lo que -según dijo- la única salida que queda es la de los acuíferos subterráneos. En este sentido explicó que los regantes quieren que se abran más acuíferos subterráneos y que se empleen en determinados momentos como pozos de sequía. «Queremos que nos den soluciones ya, porque la situación es insostenible, y ya hemos modernizado 80.000 hectáreas de regadío, y la mitad lo hemos pagado los regantes», afirmó.

Sólo 39 hectómetros

Aunque lo previsto por ley es un envío anual de 400 hectómetros cúbicos, los regadíos que dependen del trasvase Tajo-Segura han recibido en el presente año hidrológico -que culmina el próximo 30 de septiembre- solamente 39 hectómetros cúbicos de agua de la cabecera del Tajo debido a la delicada situación de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Esta situación ha obligado, según el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, a complementar el citado envío con otros 25 hectómetros extraídos de pozos de sequía, así como otras pequeñas cantidades de los acuíferos.

De esta forma, el déficit de agua de riego en los cultivos de las zonas del trasvase Tajo-Segura - según un estudio de los ingenieros agrónomos de la Universidad de Granada Elías Fereres y Francisco Villalobos, y del miembro del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIS Francisco Orgaz - alcanza los 473 hectómetros cúbicos. Esta cantidad es 20 hectómetros superior al déficit estructural que fijaba el Plan Hidrológico Nacional, dado que se ha actualizado el cálculo en 147.000 hectáreas de regadío, calculando unas necesidades para esos cultivos de en torno a los 956,6 hectómetros, lo que duplica la disponibilidad de recursos.

Villalobos advirtió que «si la sequía tiende a ser la norma más que la excepción, el problema a largo plazo será la salinización del suelo», y en ese caso dijo que «será difícil volver atrás». Tras más de setecientas encuestas a los agricultores se observó que éstos hacen frente a la falta de agua concentrando las producciones hortícolas en invierno y abandonando la del verano, a pesar de que el mercado las demanda, y llevando a cabo un riego deficitario controlado, lo que supone que en esta zona la productividad por metro cúbico de agua «sea enorme», agregó.