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ANTONIO CERRILLO BARCELONA
Barcelona dispondrá dentro de poco tiempo de una planta desaladora de agua de mar que proveerá caudal potable adicional a la red de suministro. Ésta es una de las soluciones para afrontar los déficit de agua futuros previstos por la Administración para la región metropolitana. La zona sur del puerto de Barcelona se perfila, en este sentido, como el emplazamiento que reúne mejores condiciones para acoger esta instalación. Esta planta es una de las tres desaladores previstas por el Plan Hidrológico Nacional (PHN) en Catalunya. Una de ellas, la de Blanes, ya está en funcionamiento y presta servicio a la zona del Tordera, mientras que queda por definir también una tercera instalación en Tarragona.
La Agència Catalana de l'Aigua ha entablado contactos con el Port para concretar las posibilidad de situar la desaladora en una parte del recinto portuario afectado por la ampliación. La construcción de esta desaladora se inscribe dentro de una política destinada a obtener agua potable mediante soluciones que aprovechen mejor los recursos cercanos disponibles (recurriendo a las fórmulas como la reutilización, la interconexión de redes y desalación de agua de mar) que hagan disminuir las necesidades de un trasvase desde otras cuencas. En cualquier caso, a la Generalitat le tocará elegir el lugar y gestionar el proyecto haciendo el seguimiento de su explotación, aunque la financiación la hará el Ministerio de Medio Ambiente al tratarse de una obra de interés estatal.
El conseller de Medi Ambient, Ramon Espadaler, destaca las ventajas de un emplazamiento en el puerto. aunque subraya que la decisión aún no está tomada, puesto que aún se deben analizar otras opciones.
El entorno del puerto de Barcelona resulta especialmente favorable a la desaladora porque, entre otras razones, en esta zona está prevista la construcción de una planta de gas de ciclo combinado, que podría proporcionar la electricidad que precisa la desaladora, cuyo sistema de funcionamiento requiere un gran consumo eléctrico.
'El puerto reúne las tres condiciones exigidas: dispone de espacio, tendrá electricidad allí mismo y se trata de un lugar próximo a la red de abastecimiento', resalta Espadaler. El agua, una vez potabilizada, sería transportada hasta la planta de Aguas de Barcelona en Sant Joan Despí, que es uno de los centros neurálgicos de distribución de agua en toda la región metropolitana de Barcelona.
Estas mismas condiciones las cumple también la solución de ubicar la desaladora en la zona del aeropuerto -que aún no ha sido descartada- e, incluso, se ha analizado un tercer emplazamiento en la zona de Gavà, aunque esta última ya tiene muchas menos posibilidades de ser elegida.
El agua desalada procedente del mar está llamada a convertirse en una de las herramientas clave para saldar los déficit hídricos futuros en Catalunya, que han sido cifrados en casi 300 hm3 anuales para los próximos años, según algunas estimaciones de la Generalitat.
La futura planta desaladora de Barcelona tendría inicialmente una capacidad de producción de 20 hm3, y podría ampliarse. 'Nuestra intención es que el agua desalada pueda aportar en total unos 85 hm3', explica el conseller de Medi Ambient, que subraya la gran complicación técnica derivada del emplazamiento de esta instalación.
Sin embargo, el grueso de los déficit de agua debería ser cubierto con el trasvase del Ebro. El Plan Hidrológico Nacional (PHN) asignó a la región de Barcelona 190 hm3 anuales de agua del Ebro, aunque CiU y la Generalitat reclaman que esta transferencia se reduzca a la mitad aproximadamente -y se complete con agua del Ródano-. ¿La razón? Consideran que el caudal realmente disponible en el tramo final del Ebro es menor y, además, reclaman que se incremente el flujo mínimo circulante en el tramo final del río para asegurar la viabilidad de los ecosistemas del Delta y evitar los riesgos ambientales de regresión, entrada de agua salada y hundimiento del sistema deltaico derivados de un menor empuje del agua mar adentro.
Con esta finalidad, la Generalitat ha convocado -para el próximo día 31 de julio- una reunión del consorcio para la protección integral del Ebro -en el que están representadas las administraciones central y autonómica-, cuyo objetivo es estudiar la propuesta para incrementar ese caudal ecológico de 100 m3/s a 135 m3/s, pero un primer intento ya resultó frustrado porque los representantes del Ministerio de Medio Ambiente se niegan en redondo a hacer la más mínima concesión. El conseller Espadaler también explicó hace unos días a la comisaria de Medio Ambiente de la Comisión, Margot Walstrom que antes de que se haga el trasvase del Ebro se tendría que tener elaborado el plan integral de defensa del Ebro.
El agua desalada procedente del mar servirá para saldar los déficit hídridos futuros en Catalunya
El puerto tiene las tres condiciones exigidas: espacio, electricidad y cercanía a la red de abastecimiento
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